miércoles, 17 de mayo de 2023

28M Y SITUACIÓN ACTUAL DEL SERVICIO DE BOMBEROS FORESTALES

 

Legislatura 2019 - 2023


1 de abril de 2019. Los bomberos y bomberas forestales que trabajábamos para la Generalitat Valenciana subcontratados por TRAGSA, pasamos a estar subcontratados por otra empresa mercantil llamada SGISE. Aunque la enmienda de subrogación indicaba que debíamos ser subrogados a la AVSRE (ente público), en un juego de trileros, el gobierno de Ximo Puig dio el cambiazo, creando otra empresa mercantil que llamó SGISE, mediante un acuerdo rubricado por CCOO y UGT. Con los argumentos de que era la fórmula más apropiada, nos aseguraron que el personal consolidaría su puesto de trabajo y que todo sería más fácil.

 


LA SGISE 4 AÑOS DESPUÉS

Ya hace cuatro años de aquella subrogación, tiempo más que suficiente para cumplir con aquellas promesas. ¿Se ha cumplido alguna de ellas? Para respondernos a esta cuestión, basta con respondernos a las siguientes preguntas:

¿Se ha conseguido la estabilidad del personal?

¿Tenemos nuevo convenio colectivo?

¿Han mejorado los epis y el equipamiento?

¿Se han reducido los abusos laborales?

¿Se ha eliminado la temporalidad?

¿Se ha incrementado la plantilla?



LA (IN)-ESTABILIDAD DE LOS TRABAJADORES EN FRAUDE DE LEY

A fecha de hoy, 17 de mayo, la situación laboral de los trabajadores es la más crítica de su historia. Un tercio de la plantilla está abocada a superar un proceso selectivo para mantener su empleo, algo que se prometió que no iba a suceder. Nadie ha movido ni un dedo para solucionar esta enorme injusticia y los trabajadores han tenido que acogerse a una ley nacional pensada para funcionarios interinos como salvavidas para mantener su empleo, sin ninguna garantía de permanencia. Trabajadores con más de 10 años de experiencia, pueden perder su trabajo. La empresa se cierra en banda a cerrar cualquier acuerdo que consolide en sus actuales puestos de trabajo a los que superen el proceso, demostrando a lo largo de todos estos años una incuria total hacia el problema y una enorme falta de valentía e implicación con la plantilla. Administraciones como la de la Generalitat de Catalunya, han implementado fórmulas legales que han permitido a sus interinos dormir tranquilos desde hace más de un año, mientras que los nuestros, todavía no saben si seguirán trabajando ni dónde. Decisiones que afectan a cientos de familias que tampoco duermen tranquilas desde hace muchos años.

 


La respuesta es que no solo no se ha conseguido la estabilidad del personal, sino que los trabajadores se encuentran en un momento de máxima inseguridad y vulnerabilidad, ante un escenario incierto y una empresa que se lava las manos.


CONVENIO COLECTIVO

En abril de 2019 se firmó por parte de todos los sindicatos un convenio colectivo con amplio consenso sindical y laboral. Meses más tarde, un informe de sector público, muy similar a los que vendrían después, servía de excusa para tumbar aquel texto. Poco después, sin previo aviso apareció sobre la mesa de negociación una nueva propuesta de mínimos, redactada por CCOO y asumida como propia por la empresa, que escondía en la letra pequeña amplios recortes en las condiciones laborales del personal. SPPLB junto con otras secciones sindicales minoritarias se mantuvo firme contra aquel texto acordado a espaldas de todo el mundo y que suponía un recorte en las condiciones laborales. Tras varias reuniones de “negociación” consistentes en presentar una y otra vez el mismo texto, sin control de cambios ni medidas que garantizaran un mínimo de transparencia en el proceso, la empresa consiguió estampar la firma de CCOO y CGT, es decir, una mayoría social. El convenio se envió en busca del informe favorable de sector público y posterior publicación. A partir de ahí no sabemos con certeza cuántos informes intercambiaron sector público y la dirección de la SGISE. En una reunión mantenida con la directora de sector público descubrimos que el texto había sido modificado y vuelto a enviar sin informar a la parte social. El empeño de la empresa y sus sindicatos afines llevó al punto de urdir en la sombra un pacto extraestatutario que sorteara la representación social mayoritaria. Sin embargo, el empeño acabó en saco roto, cometiendo los mismos errores que en el anterior, con informes negativos de sector público y, además, con la oposición mayoritaria de una plantilla dispuesta a defender sus derechos.

 


Tras aquel intento de imponer un convenio con el rodillo, la empresa nos volvió a sentar en la mesa de negociación, ya con otro talante. Lo que antes no se podía, ahora sí. Lo que eran obstáculos insalvables ahora se convertían en defectos de forma. Más del 80% de nuestras dieciséis páginas de alegaciones fueron incorporadas al texto. Sin embargo, la asimetría generada en la nueva estructura retributiva, la implementación de complementos incomprensibles para ciertas categorías, la nueva clasificación profesional o la eliminación de facto de la promoción interna ha generado recelos entre los propios trabajadores, que ven el convenio como un conjunto de peticiones personales de los delegados sentados en la mesa. Y es que la última semana de negociación previa al informe fue bochornosa, con solicitudes a la carta que daban auténtica vergüenza.

Es normal que en estos momentos, muchos trabajadores echen la culpa de los informes negativos (o pseudo informes, porque todavía no hay ninguno oficial) a los propios representantes por estar obsesionados con el “qué hay de lo mío”, olvidándose de que representan a un conjunto y que lo “suyo” a veces va en contra de lo de la mayoría, especialmente si además va en contra de la legalidad. Pero no es menos cierto que es la empresa quien tiene la obligación de racionalizar los recursos y organizar un operativo coherente con los tiempos que corren. Ceder a las presiones sindicales, renunciando al sentido común, hace de la gerencia una marioneta sin ningún tipo de poder director o de arbitrio.


 

He estado sentado en esas mesas y soy de los pocos bomberos forestales rasos llamados a negociar. Cuando defiendo mi categoría (que no lo mío, que es distinto) también defiendo a casi la mitad del colectivo. Así que sí, mea culpa cuando peleo en minoría por la categoría mayoritaria más baja del escalafón, en una mesa donde la representación es inversa a la realidad: mucho capitán y poco soldado. Y lo seguiré defendiendo con uñas y dientes. Pero también he defendido en multitud de ocasiones a los Jefes de Unidad, poco representados también en esas mesas, siendo los responsables máximos de la extinción del 90% de los incendios forestales. Y no me escondo cuando apuesto por la categoría única como modelo operativo y, a la vez, el desarrollo de normas transitorias que minimicen las fricciones en esa transición. Una transformación pausada, pero compatible con la foto de hoy. Un cambio con oportunidades, pero sin oportunistas.

De cualquier forma, el convenio tiene unas mejoras sustanciales. Tras años con una inflación desbocada, nuestros salarios vuelven al terreno de la precariedad. Hay compañeros que ni si quiera saben si llegarán a fin de mes y cualquier mejora retributiva la necesitan como agua de mayo. Tiempo habrá para remediar el desaguisado teniendo en cuenta que las elecciones de este año pueden dar un vuelvo en las mayorías representadas y que quedan muchas cosas por reglamentar.

EPIS Y EQUIPAMIENTOS

La mejora de los EPIs es una reivindicación histórica. Hasta la entrada en la SGISE, el parámetro principal para la elección del EPI era el precio. No quedan tan lejos aquellos tiempos en los que íbamos con cascos de obra. En los últimos años se ha hecho hincapié en la necesidad de prendas ergonómicas y funcionales para hombres y mujeres. También en el diseño, puesto que en nuestras competencias somos la imagen del servio de emergencias de la Generalitat y nuestros uniformes deben transmitir seguridad y profesionalidad al ciudadano. Sin embargo, pese a que todo apunta a que los nuevos trajes están a punto de llegar, la realidad a 11 días de las elecciones es que comenzamos la campaña con los mismos trajes de intervención de hace 20 años. Lo grave del asunto es que, además, hay verdaderos problemas para reponer los trajes actuales. Es decir, no es que no tengamos todavía los trajes nuevos, sino que empezamos a carecer de los “viejos” creando un problema de seguridad tremendo, que pese a haberlo trasladado a los máximos órganos operativos, parecen estar a otras cosas.

 


En el apartado de materiales, mención especial tienen las autobombas. En verano, con la llegada de las unidades de refuerzo, nos quedamos sin apenas flota de sustitución. Las unidades dependen principalmente de las autobombas. Sin ellas es como tener un avión sin agua, es decir, un recurso valioso pero casi inútil, debido al tipo de vegetación que tenemos en el mediterráneo. A fecha de hoy la flota está excesivamente envejecida y ya se están dando casos de unidades con autobombas averiadas que han tenido que acudir a incendios de su término municipal con batefuegos y azadas mientras los vecinos les increpaban.

ABUSOS LABORALES

El bombero forestal vive pegado a un teléfono. Aunque sólo le pagan sus horas de trabajo presencial (1.630 horas anuales), tiene que estar de guardia localizada un total de 2.282 horas anuales durante su tiempo de descanso. Pero además, existe un tipo de disponibilidad que también invade tu tiempo libre y es la que te obliga a mantenerte en la emergencia hasta 10 horas más allá del fin de tu jornada. Esta disponibilidad, que se resume por parte de la empresa en “este tiempo es mío hasta que decida que es tuyo” , supone otras 1.630 horas anuales que invaden también nuestro tiempo libre. La suma total de horas al servicio de la empresa suponen para cada trabajador un total de 5.542 horas anuales. Si lo tradujéramos en jornadas de 8 horas, supondrían 692 días de trabajo.

Así pues, los bomberos forestales sufrimos un abuso permanente. Recientemente, un juzgado de Guadalajara ha declarado que “solo la “mera amenaza” de reincorporación a la prestación de trabajo durante la guardia ya supone que, de facto, el trabajador se vea sometido a una presión psicológica que le impide organizar adecuadamente su tiempo libre y dedicarlo a sus asuntos personales, con los riesgos que ello acarrea para el efectivo descanso y la salud del trabajador”

 

Autor: Sebastian Toba

Esto no tiene visas de cambiar. Sin embargo, en los últimos tiempos, por la falta de plantilla, las unidades se encuentran cada vez con menos personal, llegando a estar inoperativas o con la mitad de componentes. Esto no sólo aumenta la carga de trabajo de cada bombero forestal, sino que además, la falta de turnos de relevo está dilatando el tiempo dedicado a la intervención superando las 12 horas establecidas por el convenio y el PEIF. Esto, a parte de ser un abuso, supone un riesgo para los trabajadores, que tras jornadas de trabajo maratonianas, deben regresar a sus bases y luego a sus casas, llegando a sumar hasta 3 horas de desplazamiento en unas condiciones de agotamiento extremo. Esto es especialmente grave en el caso de los conductores, al quedar fuera de la normativa de descansos regulado en el transporte por carretera por ser un servicio de emergencias. Los conductores, en una intervención no tienen tiempos de descanso reglamentados y pueden ampliar la jornada hasta 20 horas, con tareas de conducción, carga y descarga, repostaje, etc, con un alto grado de estrés por el terreno tan abrupto en el que circulan. En estas circunstancias, hemos encontrado reticencias por parte de la empresa a la hora de parar para tomar un café de vuelta a la base, y ya ni decir para que se haga cargo del ticket. Parece ser que se entienden como un capricho más de los trabajadores.

 


PLANTILLA INSUFICIENTE

Todo esto es consecuencia, entre otras cuestiones, de una plantilla insuficiente. Cualquier servicio de emergencias que de servicio 24 horas al día los 7 días de la semana tiene un sistema de atención continuada basado en unos turnos con relevos presenciales. Esto permite una mayor conciliación, puesto que tu jornada se limita a tu horario presencial, y se traduce en una mejor atención, ya que siempre hay alguien en el puesto de trabajo preparado para dar asistencia. 

 

 

Incendio Forestal en Torres Torres declarado a las 9:23 am. A esa hora no hay ninguna unidad de bomberos forestales con presencia en base

Este ejemplo trasladado a bomberos públicos supone que cada puesto de trabajo está sustentado mediante 7 trabajadores. Sin embargo, en el servicio de bomberos forestales no existe un verdadero servicio de atención continuada, ya que cada puesto de trabajo está sustentado por sólo dos trabajadores, que se turnan durante todo el año para ofrecer ese servicio de 24 horas, 7 días a la semana. A la vista está que las cuentas no salen. Por eso se tapan las carencias mediante unos sistemas de guardias y de disponibilidad abusivos.

Esta falta de plantilla no sólo se traduce en abusos, sino también en fallas operativas. Una plantilla diseñada sin tener en cuenta el absentismo estructural de cualquier servicio, que ronda el 15%, carece de personal para cubrir las ausencias, lo cual deriva en una merma operativa notable, hasta el punto de que en el arranque de esta campaña, el número de unidades inoperativas está batiendo récord históricos.

 

  Autor: Isabel Infantes

 

Hay consenso en todas las secciones sindicales de que es necesario implantar como mínimo un turno adicional de trabajo (el famosos tercer turno) para dar consistencia a la nueva Unidad Valenciana de Emergencias, que alardea de ser un servicio con capacidad de atención sostenida en el tiempo. La realidad es que con la plantilla actual, tras 24 horas de intervención la operatividad se derrumba como un castillo de naipes y son los consorcios de bomberos, y no los medios especializados en incendios forestales, los que se encargan de sostener la emergencia mediante turnos extraordinarios.

 


Para ahondar todavía más en el problema, ya hace tres años que no se cubren los puestos de sustituto de vacaciones de refuerzo, lo cual crea ausencias crónicas durante los cuatro peores meses del verano. Es decir, vivimos en un mundo virtual. Aunque por un lado la empresa promete ampliar la plantilla en un componente más por unidad, la realidad es que ese componente extra que ya teníamos en verano, lo han eliminado de facto. La falta de plantilla se traduce en unidades incompletas, aumento de carga de trabajo, dilatación de los tiempos de intervención, mermas en la conciliación y, en general, un peor servicio de extinción.

TEMPORALIDAD

Los estudios evidencian la desestacionalización de la época cálida y la implantación de veranos cada vez más largos y extremos. Este año, sin ir más lejos, hemos tenido en Castellón el incendio más grande de España declarado fuera del verano. La realidad nos dice que si atendemos a la época de riesgo, carece de sentido modular el dispositivo, ya que en cualquier momento puede declararse un gran incendio. Pero es que a nivel operativo es insostenible tener empleos temporales. Es como si contratas a un jugador de fútbol el fin de semana y esperas que entrene y se prepare por su cuenta entre semana. Los bomberos forestales deben entrenarse durante todo el año, con adiestramientos diarios, formación física y una serie de actividades preparatorias que permitan estar listo en el momento de la intervención. El actual modelo, sin embargo, contrata a casi 200 trabajadores para el refuerzo de verano. Personas que han tenido que buscarse la vida el resto del año, pueden encontrarse en primera línea de fuego su primer día de trabajo. Este planteamiento sólo puede entenderse desde un profundo menosprecio a la profesión y a las particularidades de los riesgos que asumimos. Pensar que cualquiera puede ponerse en primera línea sin una preparación previa, es estar totalmente fuera de la realidad de este servicio. Y estamos hablando además de unidades y parques que funcionan de forma autónoma, sin tutelas, en bases aisladas y, por qué no decirlo, con instalaciones bastante precarias.

 
Así pues, la temporalidad de este servicio sigue siendo la de siempre, siendo el único servicio de emergencias que tiene puestos estructurales de 6 meses al año. Aunque algunas unidades de refuerzo han ampliado su contratación a todo el año, siguen existiendo 200 trabajadores temporales, con la precariedad que ello implica a nivel personal y profesional.

 


 CONCLUSIONES

Dadas las fechas en las que estamos, podría entenderse este resumen como algo tendencioso que busca desgastar al gobierno de turno. Nada más lejos de la realidad. En estas cuestiones mi ideología siempre se queda en un cajón. Y es que, ojalá estuviéramos en otra coyuntura. Porque por una parte se percibe un esfuerzo real por parte de unos pocos en hacer que esto funcione, pero por otro, vemos que todo se gestiona en clave electoral o personal. Y eso es lo que debemos temer. Porque, ¿qué pasa si no nos quejamos ahora? ¿Qué pasa si dejamos que todo pase? ¿Quién va a tener prisa por solucionar algo el 29 de mayo?

No nacimos para ser complacientes, sino para cambiar las cosas. Y las cosas, a fecha de hoy, no están bien. Es cierto que todo parece que va a mejorar, pero a la vez, seguimos con las manos vacías. Y esto es un mensaje para todos, no sólo para los que están, sino también para los que podrían estar tras el 28M.

Por parte de la oposición, no vemos proyecto. Las últimas intervenciones dejan entrever unas líneas que no nos gustan nada. No quiero repetir lo que ya dije en la anterior entrada, pero quiero dejar claro que tampoco vemos alternativa alguna. 

 Programa del PPCV para el 28M sobre los bomberos forestales. En el programa de VOX o Ciudadanos ni si quiera salimos.

Nadie nos ha llamado, salvo para pedir munición contra el enemigo. Excepto algunos partidos políticos minoritarios, los grandes adversarios del PSOE sólo ven nuestro servicio como un saco de votos, una granada de mano o unos asientos muy cómodos. En este sentido todavía no hemos hablado de “la cúpula” de la SGISE. Una serie de personas que están donde están de forma irregular, según la propia Intervención de la Generalitat, y que son los responsables de la deriva de este servicio a todos los niveles. Más preocupados muchos de ellos en prepararse la cama, es inevitable ver en el convenio y en las estructuras retributivas la rúbrica de los que ni si quiera se han sentado a negociar. Con sueldos astronómicos y complementos sacados como de una chistera, representan en este momento lo peor de las mercantiles y, por desgracia, la razón de nuestra animadversión hacia estas fórmulas “chiringuiformes”

 

 

Personalmente echo en falta una dirección política comprometida con el servicio y la emergencia climática. Alguien con las ideas claras y los arrestos necesarios para plantar cara a políticos, sindicatos y administraciones en defensa del servicio y de sus profesionales. Alguien que empuje de abajo hacia arriba. Alguien que sienta este servicio como proyecto propio, y no como una encomienda política, un chiringuito o una catapulta hacia algo mejor.

La cuestión es que las promesas no se comen. Mejoramos nuestras condiciones laborales en la anterior legislatura, pero el contexto económico lo ha dilapidado en los últimos años con una inflación desbocada. En vez de avanzar cuatro años, hemos vuelto a la casilla de salida en un contexto de incertidumbre tan alto, que nadie puede estar satisfecho. Así que sólo puedo dar un consejo a los de arriba y a los de abajo: espabilad


domingo, 30 de abril de 2023

¿LA GRAN BURBUJA?


 

Conforme se acercan las elecciones autonómicas, municipales y generales, asistimos al que está siendo quizás, el mayor terremoto normativo de los servicios de bomberos forestales.

En primer lugar, recordar que ya el año pasado se aprobó el Real Decreto-ley 15/2022 sobre medidas urgentes de incendios forestales. Este decreto-ley, de poco alcance realmente, establecía sin embargo lo que va a ser el escenario futuro: dispositivos durante todo el año y medios profesionales estables y permanentes.

A nivel estatal, se está trabajando a marchas forzadas en la Ley Básica de Bomberos Forestales. Su texto, en principio vago y de poco calado, podría dar un giro decisivo tras la rendición del Gobierno a la nueva realidad del sector, representado por plataformas como la PASBF alejadas de los tradicionales sindicatos amarillos. La participación de la plataforma en las negociaciones podría convertir un texto meramente posibilista en una norma solida y de obligado cumplimiento. Este documento pasaría a dar amparo normativo a las diferentes comunidades para poder implantar medidas esenciales como la jubilación anticipada, el reconocimiento de la categoría profesional, la segunda actividad, las enfermedades profesionales o el reconocimiento de la excepcional penosidad, peligrosidad y toxicidad de la profesión.

A nivel de la Comunitat Valenciana, el recorrido viene de un poco más lejos y el marco normativo es bastante complejo. En los últimos cinco años, varios acontecimientos legislativos han sido decisivos en la trayectoria del servicio. Por un lado, la aprobación del Reglamento de Bomberos Forestales, con pocos efectos prácticos, salvo consolidar funciones que ya venían recogidas en diferentes planes especiales y procedimientos de actuación. Una base sólida que de cara al futuro permitirá desarrollar todas las capacidades del servicio. Por otro, la aprobación de la enmienda de subrogación del servicio a la AVSRE, que finalmente, con la complicidad de los de siempre, terminó en una mercantil más, alejándonos del objetivo principal de pasar a lo público. Por ello, cabe señalar también a nivel legislativo la aprobación del Decreto Ley 4/2018 de creación de la SGISE. 

 

En febrero de este año, no sin cierta polémica, se ha aprobado el Decreto 13/2023 de creación de la Unidad Valenciana de Emergencias. Un armazón legislativo que trata de organizar bajo un mismo paraguas a la Agencia Valenciana de Emergencias (AVSRE), el Servicio de Bomberos Forestales, 112CV, al Centro de Coordinación de Emergencias, CNP Generalitat y Prevención de Incendios Forestales. Quizás lo más relevante de esta fórmula sea el apuntalamiento de un mando único autonómico en las emergencias, algo que por la compartimentación provincial de los SPEIS, suponía un verdadero quebradero de cabeza. Con esta creación jurídica, será más fácil movilizar medios de cualquier punto de la Comunitat desde una dirección autonómica, especialmente en materias que no son propias de los SPEIS. Algo que paradójicamente es extraordinariamente difícil, al depender en estos momentos de las centralitas de unos consorcios incapaces de movilizar ágilmente medios interprovinciales.

Por otro lado, hace apenas 10 días se aprobó por Decreto la comisión técnica que se encargará de diseñar el cuerpo único para gestionar de manera centralizada e integral las emergencias que se declaren en la Comunitat Valenciana. En seis meses tiene que presentar una propuesta de funcionamiento que integre los servicios de diferentes administraciones, incluyendo también a la Unidad Valenciana de Emergencias. Una maniobra inteligente por parte de la Consellería, que ante las voces críticas a la UVE, pasa la pelota al tejado de los Consorcios.

Y ya por último, está en la cocina el I Convenio SGISE. Un convenio que depende de un armazón legislativo tan complejo y profuso que poco margen deja para la negociación. Sometido a presupuestos, al EBEP, al TRET, a Sector Público, a Función Pública, al Reglamento, a la Ley de Emergencias, a la UVE y en breve a la Ley Básica de Bomberos Forestales. Un convenio que aspira a mejorar las condiciones laborales a nivel económico, profesional y en materia de conciliación, pero que con cada revisión de sector público, va perdiendo músculo. Por cierto, un convenio que si nadie lo remedia, se carga por completo la promoción profesional.

 

EL ALFILER


 Las elecciones están muy cerca y la burbuja normativa crece y crece, sin llegar al BOE aquellos aspectos que afectan realmente a las condiciones laborales de los bomberos y las bomberas forestales. La realidad es que a fecha de hoy, seguimos exáctamente igual que el 1 de abril de 2019: gente sin estabilizar, salarios precarios tras dos años de inflación desbocada, epis que nunca llegan, guardias abusivas y falta de personal. Mientras la Consellera de Justicia dice comisión tras comisión que todo va bien, las mejoras de los trabajadores siguen siendo virtuales, sustentadas en promesas y voluntades propiciadas por la proximidad de las elecciones. Esperemos que esta vez llegue de verdad o el truco se descubrirá antes de que acabe la función.

Por el lado de la oposición no vemos alternativa ni proyecto. Volver al antiguo modelo unificado de prevención y la extinción es no entender la complejidad del escenario actual al que se enfrenta la ciudadanía. Aunque son competencias que forman parte de una misma estrategia, la especialización profesional es totalmente distinta y sólo converge en materia forestal. El servicio de bomberos y bomberas forestales es diverso y participa en general de la emergencia en el medio rural y autonómico, ya sea de naturaleza forestal, meteorológica, sanitaria o de cualquier otra índole, tal como establece el reglamento de bomberos forestales. Gobiernos como el andaluz, con el Partido Popular al frente, han aceptado la complejidad de la emergencia climática y lejos de dar pasos atrás, están siguiendo un camino paralelo al valenciano. Este mismo mes ha aprobado la creación de la Agencia de Seguridad y Gestión Integral de Emergencias, donde la dirección del Plan Regional de Incendios forestales y de la extinción, pasa de la Consejería de Medio Ambiente a la Consejería de Protección Civil y Emergencias y textualmente dice “deberá procurarse la incorporación progresiva del personal de intervención a la consejería competente en materia de emergencias” . Una UVE andaluza con el bombero forestal en el epicentro del servicio.

Así pues la burbuja puede pinchar. Si no se materializan cosas tan importantes como un convenio digno que mejore la vida de los bomberos sin cortapisas a su carrera profesional, o una Ley básica que reconozca derechos esenciales que ya tienen otros profesionales, el suflé se puede venir abajo.

Todo se tiene que resolver en estos meses, ya sea por las fechas electorales o por los plazos legislativos. Sorprende ver que tenemos por delante un escenario donde el engaño y la promesa gratuita va a descubrirse antes de la cita con las urnas y en medio de un verano que augura ser extraordinariamente virulento para los incendios forestales. Así que todo apunta a que tenemos que mantenernos firmes en nuestras reivindicaciones porque el viento sopla a favor. Hay gobiernos que dependen de un puñado de votos, de cuatro notas de prensa o de una marea amarilla. Hay motivos sobradamente justificados para enmendar la situación de un colectivo olvidado que está exponiéndose como nadie a la emergencia climática. Por una vez los tiempos son nuestros. Donde no han servido nuestros argumentos y razones, quizás llegue la presión de las urnas y de la calle.

domingo, 21 de agosto de 2022

Capacidad de esfuerzo sostenido. Proyecto UVE y tercer turno

 

La simultaneidad de grandes incendios forestales está poniendo de relieve las carencias del servicio de bomberos forestales, evidenciando la obsolescencia de los actuales turnos y guardias. Este tema está recibiendo la atención de todos los profesionales mientras los responsables políticos y operativos guardan el más absoluto silencio. Un silencio tras el que sólo hay una derrota argumental y la esperanza de que las primeras lluvias del otoño nos hagan olvidar la catástrofe. Estos episodios nefastos han evidenciado de forma apabullante cómo un servicio de bomberos forestales ha sido arrinconado por servicios de bomberos no especializados en IF, pero dotados de muchos más recursos. 

 

 

Incendio Forestal de Vall d`Ebo. Agosto 2022

Lejos de lo que pudiera parecer, esta coyuntura ha puesto de relieve dónde está el problema del servicio, desarmando a los que trataban de menospreciar la reivindicación de un turno adicional por la vía económica o alegando intereses sindicales.

El SBF: servicio (des)integrado en el 112

La atención de emergencias con capacidad sostenida en el tiempo es a lo que debería aspirar cualquier servicio de emergencias. Y vamos a entender como "cualquier servicio de emergencias" a cualquier servicio integrado en el 112. En la página del 112cv se establece como primera función la siguiente:

"Atender llamadas de urgencia dirigidas al número de teléfono 112, realizadas por cualquier ciudadano desde la Comunitat Valenciana, como por ejemplo aquellas que requieran atención sanitaria, extinción de incendios o salvamento, seguridad ciudadana, o protección civil"

Según el Glosario de Protección Civil, la definición de urgente es:

"Que urge, que es estrictamente necesario que se atienda o se haga con rapidez y prontitud"

 Así pues, entendemos que el 112 es para cosas que necesitamos que se atiendan con rapidez y prontitud y que, por lo tanto, podemos llamar a cualquier hora del día o de la noche porque detrás hay una serie de servicios que trabajan las 24 horas y se activarán en cuanto reciban la notificación.

La realidad del SBF. ¿rapidez y prontitud?

El Servicio de Bomberos Forestales (en adelante SBF) tiene la consideración de Agencia Integrada en el catálogo de servicios del sistema del 112 (Art.3.4 del Decreto 129/2018 de 7 de septiembre). Sin embargo, si entras en su catálogo de servicios integrados, ni si quiera aparecemos.

Pero como lo que cuenta es lo que dice la Ley, estamos integrados dentro de esos servicios que deben actuar con rapidez y prontitud, especialmente por la tipología de emergencia que atendemos, que tiende a agravarse conforme se retrasa la respuesta.

Además, la competencia en Incendios Forestales es de las Comunidades Autónomas, por lo que son las responsables de diseñar un dispositivo que atienda estas emergencias conforme a las directrices de protección civil. Por eso, todas las CCAA tienen dispositivos autonómicos para atender este tipo de intervenciones.

Pero vayamos a la cuestión. El dispositivo que tiene en concreto la Comunitat Valenciana, ¿está diseñado para atender con rapidez y prontitud los incendios forestales?

Para ello habría que considerar qué es lo que se entiende por rápido y pronto en un IF. Lo primero es poner el foco en los incendios que realmente nos preocupan: los Grandes Incendios Forestales (GIF). Estos incendios suponen en la Comunitat Valenciana un 0,57% del total y a la vez el 87,47% de las superficie forestal quemada. Así que el dispositivo debería estar diseñado para prevenir e intervenir en este tipo de incendios que son los que realmente arrasan nuestra masa forestal, desbordan la capacidad de extinción y general problemas de seguridad. 

La realidad es que la urgencia por intervenir depende de diferentes variables como alerta previfoc, ubicación, tipo de combustible, disponibilidad, orografía, meteorología, etc... Sin embargo nuestro dispositivo tiene un único modelo de activación, independientemente de todos esos factores. Un servicio de emergencias debería estar preparado para atender con rapidez el escenario más desfavorable, pero en el SBF ocurre lo contrario. Existe un dispositivo preparado para atender el 99,43% de las intervenciones más favorables (suponen sólo el 12,53% de las superficie forestal quemada) pero es incapaz de dar una respuesta ágil y contundente a ese 0,57% para el que deberíamos estar diseñados. Es decir, ante un aviso de incendio de una masa forestal con continuidad, orografía complicada y meteorología desfavorable, el sistema hace aguas por todos los lados.

Veamos por qué

 Horarios reducidos, guardias excesivas, disponibilidad desmedida, respuesta insuficiente.

 ¿Se imaginan un servicio SAMU con horario de 10 a 20h, donde los sanitarios realizan guardias no remuneradas el resto del tiempo, en sus propias casas, con un tiempo de respuesta de más de una hora? ¿Y un policía o guardia civil? ¿Un bombero? Bienvenidos al Servicio de Bomberos Forestales. Este es el esquema anual de respuesta a la intervención:

El gráfico que se presenta es muy sencillo. Menos del 42% del tiempo existe una respuesta inmediata que es la que proporcionan los trabajadores que están de guardia presencial. El resto del tiempo (58%) el servicio depende de la respuesta que den los profesionales que se encuentran localizados, a un precio de 0,5€ la hora. Así pues, la Administración lo que ha hecho es mantener un sistema cuya rapidez y prontitud depende de la respuesta que de el trabajador durante su tiempo libre. Un sistema de guardias localizadas que por convenio, penaliza a los que no atiendan una localización en menos de 45 minutos. Casi el 60% del tiempo, la respuesta del servicio depende de este sistema. Te llaman a cualquier hora, abandonas lo que estés haciendo o a quien estés atendiendo y con tus medios, te desplazas a toda velocidad a la base, que normalmente está ubicada en una población del interior, a bastantes kilómetros de tu casa.

 

 

La realidad es que los profesionales no pueden sostener este sistema que viene heredado de otros tiempos. De la misma manera que los bomberos ya no entran a los incendios con un paño húmedo en la boca, los bomberos forestales no deberían ser los que asumieran la responsabilidad de dar una respuesta inmediata en su tiempo libre. Es obligación de la administración diseñar un sistema que no dependa de la voluntad de los trabajadores ni de sus circunstancias personales. El sistema ya existe y se llama "sistema de atención continuada". 

NOTA

Para ser fieles a la realidad, en los meses de verano existen unidades nocturnas que amplían ese rango de presencialidad, pero no podemos hacer otra cosa que despreciar el dato, ya que suponen menos del 7% del dispositivo. Cada unidad nocturna debe cubrir un área próxima a los 2.500 Km cuadrados, por lo que el tiempo de respuesta, pese a estar en su jornada presencial, no mejora la atención del servicio, quedando relegadas a una labor de vigilancia y remate en los incendios que se encuentran activos o en fase de liquidación. Es decir, existen sólo por una razón económica, se ahorran las horas extra que supondría un retén nocturno fuera de su jornada.

La ciencia ficción del SBF y la UVE: Capacidad de intervención sostenida en el tiempo. 

El recién aprobado proyecto de la Unidad Valenciana de Emergencias establece en su borrador:

 "(...) puede mejorar la capacidad de respuesta ágil e integral con una unidad de emergencias autonómica que sea capaz de atender situaciones de crisis provocadas por fenómenos naturales como inundaciones, tormentas invernales, terremotos; y causas antrópicas como incendios forestales o de cualquier otra índole y que implique una operación a gran escala de protección civil."

Todas las emergencias mencionadas suponen intervenciones de amplia duración que puede prolongarse durante varias horas o días y que además requieren de una respuesta inmediata.

Dentro de su articulado, sus puntos b) y c) establecen los siguientes objetivos de la UVE:

b) Garantizar la rápida intervención en cualquier parte del Comunitat Valenciana, pudiendo concentrar en un plazo muy corto de tiempo, medios de diferentes unidades en la zona

c) Capacidad de esfuerzo sostenido; es decir, capacidad para mantenerse activa de forma continuada, tanto autónomamente como en apoyo de otros organismos asegurando los relevos durante todo el periodo de intervención.  

Así pues, la UVE trata de dar un respuesta rápida, con capacidad de sostenerse en el tiempo en intervenciones que pueden durar hasta varios días. 

 

Como ya hemos visto, lo de la respuesta rápida dependerá de cuándo se declare la intervención. Si es en turno de guardia sí, el resto del tiempo, no. Pero imaginemos que la emergencia se declara durante tu guardia. Lo más probable es que se prolongue más allá de tu jornada laboral (normalmente los GIFs se declaran a partir de las 14h). Cuando finaliza nuestra jornada, nos vamos y el parque se queda vacío. ¿Cómo se hace entonces para atender la emergencia? Adivinad... 

Efectivamente, te obligan a quedarte atendiendo la emergencia. ¿Has hecho planes? ¿Tienes que recoger a tus niños? ¿Mañana tienes que coger un vuelo? Te aguantas. El tiempo que hay desde que finaliza tu jornada hasta 10 horas después sólo es tuyo cuando la empresa te da la retirada, no antes. Así que mejor no hagas planes durante esas 163 noches y esas 1.630 horas anuales.

De esta manera la administración tiene el plan perfecto. Con sólo dos turnos de trabajadores (frente a los 5 que hay en bomberos) y sólo 10 horas de jornada presencial (vs 24h de bomberos), se monta un sistema de atención continuada 24/7/365.

Echemos cuentas. Dos turnos significa que dos trabajadores se alternan todo el año para dar un servicio continuado. Si un año tiene 8.760 horas, cada trabajador se encarga de cubrir nada más y nada menos que la mitad: 4.380 horas. Pero la jornada legal de un bombero forestal de la GV es de 1.630 horas anuales. ¿Qué pasa con las otras 2.750?

Pues aquí está la magia:

163 localizaciones de 14 horas que equivalen a 2.282 horas

163 noches de disponibilidad, en el que me pueden prolongar la jornada 10 horas más que equivalen a 1.630 horas.

En total, 3.912 horas de tu tiempo libre a disposición de la empresa, a parte de tus 1.630 horas de jornada laboral. ¿Qué puede fallar?

Así queda la vida de un bombero forestal: un plan perfecto

En resumen, la carga de la atención recae sobre los bomberos forestales y sus familias mediante un sistema de penalizaciones y faltas que pueden conllevar el despido.

Peeeeero.... todo superman tiene su criptonita. La criptonita de la admintración es artículo 34.3 del Estatuto de los Trabajadores:

"34.3 Entre el final de una jornada y el comienzo de la siguiente mediarán, como mínimo, doce horas"

Veamos por qué 

El sistema de dos turnos 

 

Turno 2:2. Dos días de trabajo y dos de descanso

El sistema de dos turnos, con guardias abusivas y disponibilidad casi total del trabajador sirve para fardar de servicio 24/7/365 y atender las intervenciones ordinarias. Pero cuando hablamos de un escenario de Grandes Incendios Forestales y simultaneidad de Incendios, es cuando se ponen a prueba las costuras de un sistema que presume de ofrecer capacidad de intervención sostenida en el tiempo y de autonomía. Y este verano, las costuras han roto por los cuatro costados.

Los bomberos forestales tenemos un pequeño capricho y es el de descansar después de cada intervención. Y la ley dice que ese descanso debe ser mínimo de 12 horas. Así que, a efectos operativos, si una unidad está en su primer día de trabajo y prolonga su jornada demasiado, quedaría inoperativa al día siguiente, al tener que descansar 12 horas.

Por eso, cuando se declara un GIF sólo se cuenta con las unidades en turno saliente (su segundo día) que son a las que pueden obligar a estar 10 horas más y tienen relevo de su turno complementario, al cual pueden localizar para que entre antes su primer día. De un plumazo, hemos reducido la capacidad operativa del servicio a la mitad en esos incendios que son los realmente importantes.

Pero ni aún exprimiendo las localizaciones y la disponibilidad de los bomberos forestales, se consigue sostener el esfuerzo. Virtualmente se utilizan a unidades de otras provincias para mantener la capacidad del dispositivo, lo cual genera grandes pérdidas de tiempo en desplazamientos, especialmente cuando tenemos limitada la permanencia en intervención a 12 horas. Por ejemplo, en el incendio de Bejís tardába cerca de 2,5 horas en desplazarse una unidad del centro de la provincia de Valencia. Eso supone un total de 5 horas (contando la vuelta) y casi la mitad del tiempo de la intervención perdido en desplazamientos. Pero es que en Castellón, por la ubicación geográfica de los parques, prácticamente cualquier unidad tardará más de hora y media en desplazarse al lugar. Mientras los bomberos públicos hacen sus relevos en el propio lugar de la intervención, los bomberos forestales, al carecer de turno continuado, deben recoger tendidos, regresar a sus parques y esperar a que otro turno de cualquier otro lugar los sustituya.

 Esta ha sido la realidad de la participación del SBF en los indendios de Bejís y Vall d`Ebo:


Los datos son los proporcionados por 112cv a través de su Twitter y supone la media aritmética de participación de cada servicio.

Para unificar datos, no se han desglosado las autobombas del SBF, ya que en muchas estadísticas no las incluían. 

El porcentaje se refiere a la cantidad de dotaciones enviadas respecto al número de parques profesionales existentes:

- 13 Parques del Consorcio y 14 Parques del SBF en Alicante

- 4 Parques del Consorcio (no se incluyen los voluntarios) y 20 Parques del SBF en Castellón

De los datos podemos comprobar que, en primer lugar, en un GIF el SBF sólo es capaz de enviar el 50% de sus dotaciones, pese a que ambas provincias han contado con unidades de apoyo de la provincia de Valencia. En segundo lugar, que un servicio con hasta 5 turnos es capaz de multiplicar su capacidad operativa, hasta el punto de duplicar el número de dotaciones sobre sus parques. Y eso teniendo en cuenta que las dotaciones de bomberos enviadas son siempre adicionales a la dotación que permanece en los parques atendiendo otras emergencias. En tercer lugar, que es ilusiorio hablar de capacidad de esfuerzo sostenido autónomamente, a la vista de los datos. El SBF ha estado infrarepresentado durante estos días, arrinconado por los recursos de los consorcios provinciales gracias sus 5 turnos de trabajo y la abundancia de medios y vehículos de cada parque.

Medios de los consorcios provinciales vs SBF

Un tercer turno permitiría como mínimo contar con un turno entrante cada día, aliviando el sistema y permitiendo una mejor organización del servicio, más eficiencia en los relevos y una mayor operatividad de todos los parques. A ello debe sumarse una racionalización de las unidades: es mejor contar con más turnos para aumentar la operatividad no sólo los meses, sino especialmente los días de GIFs, DANA, etc. Sumado a un excedente en la flota de vehículos que permita modular el dispositivo, podríamos implementar un servicio con capacidad sostenida y modulable, alejada de las rigideces y limitaciones de los actuales planteamientos estructurales.

 

Capacidad de esfuerzo sostenido: Tomando como referencia datos de los consorcios y SBF a través del 112cv, cogiendo el dato más óptimo si se daban varios el mismo día, se puede comprobar como los consorcios de bomberos mantienen una capacidad sostenida que además, se dispara en cuanto se estabiliza el IF de la Vall d`Ebo. Sin embargo, el SBF genera grandes oscilaciones causadas por el valle generado tras cada pico (muchas unidades intervinientes que al día siguiente tienen que descansar). Quizás exista también un factor corporativo en la elección de los recursos, pero consideraremos que se ha aprovechado todo lo posible el uso de medios especializados del SBF.

 

Rediseñando el sistema: capacidad modulable, esfuerzo sostenible, respuesta inmediata

El tercer turno no es sólo un turno 1:2. Eso sería desviarnos de todas sus posibilidades. El sistema de rotaciones 1:2 garantiza ese refresco diario que convierte a todas las unidades en salientes y, por lo tanto, 100% operativas. Pero además ofrece un nuevo concepto de plantilla con oportunidades de adaptarse a la dimensión de la emergencia. Hasta ahora, hemos vivido con la versión simplista de que era necesario un refuerzo fijo en verano porque es la época con más incendios y más virulentos. Este concepto, desfasado ya en parte por la realidad climática actual, con eventos meteorológicos adversos durante todo el año (temporales, DANA, etc..) nos desvía del objetivo principal. No necesitamos un refuerzo todo el año, sino una plantilla que pueda dimensionarse en cada intervención. Y eso es lo que ofrece el tercer turno. Primero por duplicar la operatividad (todos salientes). En segundo lugar por ampliar el rango horario presencial (12 horas). Y en tercer lugar, por la posibilidad de generar un cuarto turno de trabajo. ¿Cómo??  Os lo explico.

NOTA

Antes de nada, comentar que todo lo que se expone es estrictamente bajo un prisma operativo. Los turnos, las guardias, los horarios, etc son siempre objeto de negociación colectiva. En ese sentido, la jornada anual no puede exceder de la actual ni lo que se comenta a continuación debe entenderse como un cheque en blanco. Lo que se expone continuación debe entenderse desde un prisma operacional, a la vista de los movimientos que estamos viendo a nuestro alrededor.

Como os comentaba, el tercer turno no tiene por qué ser exactamente un turno 1:2. De hecho, para aprovechar sus virtudes en época de máximo riesgo podría hacerse una pequeña modificación de cuadrante con el objeto de generar un "día adicional operativo". Ese día permitiría participar al personal en refuerzos cuando la intervención lo requiere, sin que ello condicione su operatividad ordinaria. Veámoslo gráficamente:

El turno 1:2 sencillo sería este:

Si os fijais, con este esquema es difícil generar refuerzos de personal ya que la propia emergencia puede condicionar la operatividad ordinaria y extraordinaria (la que se puede ofrecer en un turno de descanso). 

 


 

Día 1 condiciona al 2 y el día 3 condiciona al 4. Imposible crear un turno operativo adicional.

Sin embargo, con una modificación sí se podrían generar días operativos no condicionados y, por lo tanto, planificables. Por ejemplo con un turno 1:1:1:3

El día 5 no estaría condicionado por los turnos de trabajo ni condicionaría la jornada en caso de intervenir.

Es sólo un ejemplo de la versatilidad de tener un turno más. Con este planteamiento, por ejemplo, podría ampliarse la operatividad del servicio en 13 turnos (lo que equivale a 13 unidades) a nivel autonómico. Además, todos con relevo adicional. Este esquema obligatoriamente mantiene turnos 1:2, por lo que podría aplicarse de forma rotativa o temporal.

Veamos las diferencias del turno 2:2 con refuerzo fijo en verano frente a las posibilidades que da un tercer turno:

Mes de enero. Modelo autonómico. En intervenciones ordinarias la capacidad se mantiene igual, pero si sale un GIF, el modelo 2:2 merma su operatividad mientras que con un tercer turno se mantiene y se puede ampliar. 

Mes de agosto. Modelo autonómico. En intervenciones ordinarias la capacidad se mantiene más baja en días ordinarios. Si se declara una GIF, el modelo 2:2 merma su operatividad mientras que con un tercer turno se mantiene y se amplía, llegando a duplicar al turno 2:2. Eso sin contar que en el turno doble, al ir con la flota ajustada hay muchos fallos operativos por averías, cosa que con un tercer turno no ocurriría al existir flota adicional.

Aunque se trata de esquemas muy simplificados, la concatenación de sinergias hace que un tercer turno multiplique su operatividad muy por encima de su coste presupuestario, con lo cual estaría plenamente justificado. Por poner un ejemplo, con el actual sistema de turnos una autobomba puede estar inoperativa porque su unidad esté inoperativa en su turno de descanso o por avería. Con un tercer turno, no cabría el primer caso, al existir turnos de refresco y adicionales. Por no hablar de las posibilidades de incorporar modelos de parques adaptados a sus recursos y dimensiones, como por ejemplo, aquellos que disponen de varias autobombas y que permanecen inoperativas la mayor parte del tiempo, pasarían a estar disponibles mediante la incorporación de personal y unidades de más de 6 componentes. Es decir, se optimizarían los recursos humanos pero también los recursos materiales.


 Y todo ello por no hablar de que la actual dispersión geográfica de muchas unidades carece de sentido, ya que muchas de ellas comparten parque. A parte, las unidades de refuerzo están condenadas a permanecer en bases provisionales que carecen de las mínimas condiciones necesarias, pero de las que hay que costear el alquiler los meses que permanecen vacías, al igual que ocurre con los coches de renting.

Y la respuesta, ¿mejora?

 En términos generales, la introducción de un turno adicional también genera oportunidades en el reparto de la jornada. La ampliación a 12 horas de la presencia en parque mejora en un 20% la respuesta más inmediata. Sin embargo, la creación de un turno continuo, que sería lo ideal, supondría 5 turnos de trabajo que no están en este momento sobre la mesa. Así pues, la realidad nos dice que el tercer turno es de momento a lo que podemos aspirar y tendremos que seguir buscando fórmulas para movilizar al personal fuera de su horario de trabajo.

Dado que hay un turno más, aunque las necesidades de localización se mantienen, cae drásticamente la carga que asume cada trabajador, por lo que atenderlas no supondría tanto sacrificio. Pero la clave sigue estando en la jornada: un tercer turno genera una plantilla más amplia que permite aliviar las localizaciones y racionalizarlas. ¿A caso es necesario tener a 62 unidades localizadas cada noche? Sinceramente, no. Y dado que el tercer turno genera un crédito de horas a favor de la empresa, la solución termina por ser la única posible: menos unidades de guardia y guardias que computen como  tiempo de trabajo efectivo. De esta manera, se reducen las obligaciones de localización a apenas 3 noches al mes y la empresa se asegura una respuesta efectiva, al computar la guardia como jornada y poderte aplicar el código disciplinario. Es decir, la guardias dejan de ser voluntarias. 

 

Esto, sin embargo, no soluciona la cuestión de la rapidez. Pese a que es un gran paso disponer de una respuesta garantizada de los bomberos forestales, el retardo que genera cualquier localización es inevitable. Tampoco se puede exigir un tiempo estricto de respuesta. La ubicación de las unidades, en poblaciones del interior sin apenas recursos para, por ejemplo, escolarizar a los hijos o sin ambulatorio es una realidad que no podemos desdeñar. El humilde salario de un bombero forestal no puede condicionar la ubicación de la unidad familiar, por mucha vocación que se tenga y muy importante sea lo que hacemos. Sólo los turnos de atención continua pueden garantizar una respuesta rápida y contundente. 

Esperemos que la administración recapacite. El proyecto UVE debe ser una oportunidad de mejora operativa, y no sólo una operación de marketing. Debne ponerse sobre la mesa los sobrecostes que ha supuesto la intervención masiva de dotaciones de los consorcios y si realmente son tan efectivos como los verdaderos especialistas en incendios forestales. Y ya de paso, recuperar el debate de las encomiendas, en vista de los resultados que están dando y las movilizaciones incomprensibles que hemos estado viendo. La gravedad de los últimos incendios nos obligan a hacer un reflexión y dejar de mirar hacia otro lado. El servicio de bomberos forestales, acostumbrado a subcontratarse y encomendarse, no está dando los resultados que debería. No sólo se trata de una competencia delegada a las autonomías, sino de un servicio esencial que debe tomarse muy en serio. Si no, que se lo pregunten a los vecinos de Bejís, Venta del Moro, Calles o Vall d`Ebo.




Fuegos que no queman. Bosques que no arden

 Una historia de bomberos forestales   A veces cuesta explicar la situación en la que nos encontramos. Para la sociedad en general, los inc...